Salsa holandesa casera para los huevos benedict

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Salsa holandesa y huevos benedict

Siempre digo que no hay nada como preparar una salsa casera, y si además estamos hablando de una salsa que se utiliza en esos desayunos de película que podemos marcarnos los fines de semana, está claro que debemos optar por prepararla 100% casera.

La salsa holandesa es una salsa que, al igual que la mayonesa, se produce por una emulsión entre yemas de huevo, mantequilla y zumo de limón. Es una salsa bastante delicada e instable porque puede cortarse con facilidad, y además es para tomarla entera y en el momento, ya que no se conserva bien ni en la nevera ni a temperatura ambiente.

Eso sí, está riquísima, es súper energética y perfecta para empezar el día, tardas unos pocos minutos en prepararla y le da el toque perfecto a tu desayuno de fin de semana soñado a base de huevos benedict sobre tostadas, con bacon y un buen zumo natural recién exprimido. ¿Necesitas alguna razón más para prepararla?

Hablando de desayunos, si te despiertas tarde y tienes hambre puedes convertirlo en un brunch, y para ello nada mejor que incluir un buen plato de huevos revueltos recién hechos (que también puedes regar con la salsa holandesa), y acompañarlo todo con pan de molde casero o bagels neoyorquinos recién hechos.

Y si te apetecen opciones dulces, aprende a preparar los mejores crepes o, si lo prefieres, unas jugosas tortitas caseras o pancakes. Algo más elaborado serían unas esponjosas magdalenas caseras, aunque si quieres complicarte lo mínimo, nuestro mug cake de chocolate y nueces es lo que estás buscando.

 

Ingredientes para hacer la receta de salsa holandesa casera:

  • 2 yemas de huevo.
  • 100 gr de mantequilla sin sal.
  • 2 cucharadas soperas de agua.
  • 1 cucharada de postre de zumo de limón o de lima.
  • Sal.

 

Preparación, cómo preparar salsa holandesa casera para los huevos benedict:

  1. Pon en un cazo las yemas de huevo con el agua, el zumo de limón y la sal.
  2. Enciende el fuego al mínimo, pon el cazo sobre él y remuévelo todo bien con unas varillas. Si ves que se calienta demasiado la mezcla, y para evitar que la yema cuaje, ve apartando el cazo del fuego, sin dejar de remover.
  3. Ve introduciendo la mantequilla en pequeños tacos y sigue removiendo sin parar, favoreciendo que se derrita y que la mezcla quede homogénea.
  4. Puedes seguir calentando la salsa hasta que coja la consistencia que más te guste, y en ese momento apártala del fuego y reserva. A mi me gusta bastante espesa, como puedes ver en las fotografías, aunque normalmente he visto que se sirve un poco más líquida.

 

Tiempo: 10 minutos

Dificultad: fácil

Sirve y degusta:

Prepara tu plato de huevos benedict, huevos revueltos o simplemente unas tostadas con jamón o bacon, y riega por encima con la salsa holandesa, que deberá estar todavía templada.

Salsa holandesa y huevos benedict

Regando unos huevos benedict con la salsa holandesa

Lo importante es que llegue recién hecha a la mesa (para preparaciones como la de la fotografía no te recomiendo preparar nada con antelación), y con un zumo de naranja recién exprimido y el plus del pan casero, tendrás un desayuno o brunch de auténtico… ¡escándalo!

Receta de huevos benedict con salsa holandesa y bacon

Huevos benedict con salsa holandesa y bacon

 

Variantes de la receta de salsa holandesa:

La salsa holandesa es una receta clásica y tradicional y admite pocas variaciones, pero te recomiendo que pruebes a añadir zumo de lima en vez de limón, le da un frescor muy interesante. Y quien habla de lima se acuerda del aguacate, un ingrediente que puedes utilizar para para untar tus tostadas y regarlas por encima con la salsa, ¡menuda combinación!

 

Consejos:

Prepara la salsa en el momento en que la vayas a consumir, ya que no hay un buen método para conservarla, ni en frío ni a temperatura ambiente. Además, es un gustazo servirla cuando aún está templada y la mantequilla no se ha solidificado demasiado.

Si se te ha cortado o incluso si la yema se ha cuajado en exceso, puedes salvarla al igual que ocurre con una mayonesa. Simplemente bate otra yema de huevo con una cucharada sopera de agua en otro recipiente y añádela poco a poco a la salsa cortada, batiendo para que se integren bien.


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