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Pollo al ajillo. Cómo hacer la receta tradicional

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430 min
Pollo al ajillo

Ingredientes para 4 personas

  • 1 kg de pollo cortado en trozos (también puedes utilizar solamente un muslo con su contramuslo por persona, en trozos, así lo hemos hecho nosotros porque nos gusta más esa parte).
  • 150 ml de vino blanco.
  • El zumo de 1/2 limón.
  • 6 dientes ajos secos (aunque si quieres potenciar aún más el sabor del ajo, puedes echarle incluso el doble, ya va en gustos).
  • 2 hojas de laurel.
  • 3 cucharada soperas de harina de trigo.
  • 2 cucharadas soperas de perejil picado.
  • Aceite de oliva, sal y pimienta negra recién molida.

Lo cierto es que la carne de pollo se puede cocinar de formas muy diversas, es muy versátil y lo cierto es que es complicado que no te quede bien, porque con nada que aprendas alguna técnica básica, lo tienes listo. Guisado, asado, a la plancha, al vapor, cocido… riquísimo! Este pollo al ajillo es un buen ejemplo de receta casera y tradicional, de esas que suelen gustar a todo el mundo, y si le añades una buena guarnición a base de patatas o verduras salteadas, tienes un plato de lo más completo.

Cómo hacer la receta tradicional de pollo al ajillo

  1. Pon una sartén antiadherente a fuego medio-alto, y echa aceite hasta que se cubra el fondo, no más.
  2. Pela los dientes de ajo y aplástalos con una paleta o la hoja del cuchillo para que se abran un poco. Cuando el aceite esté caliente, échalos a la sartén y deja que se doren sin llegar a quemarse.

    Ajos secos aplatados

    Ajos secos aplastados

  3. Mientras, échale sal y pimienta a los trozos de pollo por ambos lados. Pon en un plato hondo las cucharadas de harina, y a continuación pasa cada trozo de pollo por ella, enharinándolo por completo.

    Preparando pollo al ajillo

    Salpimentando y enharinando el pollo

  4. Cuando los ajos estén dorados, retíralos y vuelve a poner la sartén en el fuego. Coloca en ella los trozos de pollo para que se vayan cocinando, dejando que se doren ligeramente 3-4 minutos por cada lado. Esto sirve para sellar la carne y que el interior se mantenga jugoso.

    Receta tradicional de pollo al ajillo

    Salteando los ajos y el pollo al ajillo

  5. Cuando el pollo esté listo, quita con una cuchara sopera el aceite que ha quedado (puedes ir guardándolo en un vaso para otra preparación).
  6. Añade a la sartén los ajos que habíamos retirado, el perejil y el zumo de limón. Revuélvelo todo.
  7. Incorpora el vino blanco y las hojas de laurel, y deja que se cocine a fuego medio hasta que se consuma casi por completo, tardará unos 5 minutos, y ya estará listo.
    Como preparar pollo al ajillo

    Pollo al ajillo cocinándose con todos los ingredientes

    Pollo al ajillo, receta tradicional

    Pollo al ajillo ya listo

Tiempo: 30 minutos

Sirve y degusta

Nada más salir del fuego, debe ir directo a la mesa para que lo degustéis bien calentito. La guarnición que le va genial son unas patatas salteadas o patatas fritas, así que anímate y mientras cocinas el pollo prepara unas patatas para acompañarlo.

Si te sobra pollo al ajillo, puedes mantenerlo en la nevera durante 2-3 días o incluso congelarlo. Cuando vuelvas a consumirlo seguirá estando riquísimo o incluso un poco más, ya que al día siguiente los sabores se habrán fusionado más aún.

Receta de pollo al ajillo con patatas

Pollo al ajillo con patatas, receta tradicional

Variaciones

Si quieres que la receta sea más gustosa aún, puedes utilizar pollo de corral, y tal y como te hemos sugerido en los ingredientes, puedes utilizar las partes del pollo que más te gusten, por ejemplo solo muslitos o incluso las clásicas alitas de pollo al ajillo.

Si quieres que la receta quede con salsita, puedes incorporar 200 ml de caldo de pollo (muchísimo mejor si es casero) justo cuando has quitado el exceso de aceite, y seguir con la receta tal cual. Cuando añades el vino, simplemente deja que se evapore durante un par de minutos pero no esperes a que se consuma porque te quedarías sin salsa.

Consejos

Procura enharinar bien el pollo y después dorarlo en aceite caliente, porque de esta forma te aseguras que se crea una capa que protegerá la jugosidad del interior de la carne y no la perderá.

Lo ideal es que el pollo te lo troceen en la carnicería con un buen cuchillo y con cortes limpios y rápidos, para evitar que queden huesos sueltos que luego son tan desagradables de encontrar, sobre todo si lo preparas con salsa. Si te lo arreglan bien, te quedará perfecto y no tendrás este problema.