Salsa roquefort casera para ensalada

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Esta salsa roquefort no tiene más que ventajas: es la salsa más fácil que puedes hacer (sin duda alguna, ya veréis), no contiene nata ni harina ni ningún tipo de grasa extra más que la que aporta el propio queso por lo que es muy ligera, y además no necesita calor ni ensuciar recipientes aparte de la salsera… es perfecta!!

Se trata de una variante de la salsa roquefort que me encanta tomar fría, como acompañamiento a ensaladas, ensaladillas, verduras, tapas y patatas, todo en plan fresquito y ligero, por ejemplo en esta ensalada de salmón con endivias y roquefort. Además la textura que queda es un poquito grumosa, lo que hace que en la boca notes pequeñas explosiones de sabor roquefort, y si estás haciendo esta receta es porque te gusta ese tipo de queso y ahora mismo se te está haciendo la boca agua 😛

Sin embargo, si lo que te apetece es una salsa caliente, prueba esta salsa roquefort sin nata que es igualmente muy ligera, pero se sirve calentita con carnes, pescados, pasta, verduras…

Ingredientes para hacer salsa roquefort (para una fuente de ensalada):

  • 1 yogur natural de 125 gr sin azúcar (puede ser desde un griego hasta uno 0% grasa, el queso es el protagonista y el yogur solo le aporta textura).
  • Una cucharada colmada de roquefort. En realidad esto va muy al gusto, depende de cuanto de potente quieras el sabor de la salsa. Puedes usar roquefort o cualquier otro tipo de queso azul.
  • 1 cucharadita de sal.

 

Preparación, cómo hacer salsa roquefort:

  1. Atent@ que esto es muy rápido!!
  2. En un bol, echa el roquefort y la sal, y con una cuchara o tenedor ve desmenuzándolo, chocándolo contra las paredes del bol, que adquiera cierta consistencia cremosa.
  3. Añade un poco del yogur y mézclalo bien con el queso.
  4. Cuando se haya mezclado bien, añade el resto del yogur y remueve hasta que la textura sea la ideal.
  5. Pruébalo y rectifícalo de sal o el punto de roquefort, y verás que está deliciosa y cremosa.

 

Tiempo: 5 minutos

Dificultad: fácil

 

Sirve y degusta:

Esta salsa roquefort, como hemos comentado, es perfecta para acompañar ensaladas, ensaladillas, verduras, patatas, tapas… se me ocurren mil utilidades, como en esta espectacular ensalada de salmón con endivias y roquefort. Lo ideal es que esté fresquita, pero siempre recuerda sacarla del frigorífico media hora antes de consumir.

 

Variantes de la receta de salsa roquefort:

Utiliza cualquier queso fuerte que te guste y que tenga cierta cremosidad, como otras variedades de queso azul, cabrales, o queso de cabra.

Quizás te sorprenda poder utilizar yogur como base para salsas, pero es un recurso muy fácil y sobre todo sano para prepararlas, como en esta salsa de mostaza y miel para carnes, ensaladas

 

Consejos:

Elige un queso de la mejor calidad posible, y sobre todo que tenga un sabor muy potente y por supuesto que te guste. Aunque con la mayoría de quesos azules puedes tener un gran resultado.

Elegir un yogur griego te aportará más cremosidad, aunque quizás la mezcla final sepa demasiado al yogur. Con un yogur natural sin azúcar o 0% te aseguras no añadirle un exceso de grasa (como ocurre con la salsa roquefort caliente tradicional) y además la salsa queda muy cremosa.

La textura final de la salsa la decides tú: puedes tener una salsa completamente homogénea y suave, o bien una con grumos del queso un poquito mezclados con el yogur. Ve probando y acertarás 😉


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